Complejidad social, Dimensión social

Complejidad social y Trabajo Social Sanitario: por qué debemos superar el concepto de “caso social”

Junta Enfocatss
17 junio 2026

¿Qué es realmente la complejidad social? El Trabajo Social Sanitario supera la visión del “caso social” para comprender cómo los determinantes sociales influyen en la salud, la vulnerabilidad y los resultados asistenciales.

Del modelo biomédico a la comprensión social de la enfermedad

Durante décadas, el lenguaje de los sistemas sanitarios utilizó expresiones como “caso social” para referirse a aquellas situaciones en las que la enfermedad se acompañaba de dificultades familiares, económicas, residenciales o de falta de apoyos.

Sin embargo, los modelos contemporáneos de salud nos invitan a revisar críticamente este concepto. Desde la propuesta del modelo biopsicosocial de Engel (1977), la enfermedad deja de entenderse como un fenómeno exclusivamente biológico para reconocerse como una experiencia situada en un contexto familiar, social y cultural.

El concepto de complejidad social representa precisamente este cambio de mirada. Una persona no se encuentra en una situación de vulnerabilidad únicamente por tener una enfermedad, sino por la interacción entre sus condiciones de salud y otros factores como los recursos económicos, la vivienda, las redes de apoyo, el género, la situación laboral, la cultura o el acceso a los servicios. Los trabajos sobre determinantes sociales de la salud de la OMS (2008) y Marmot (2010) muestran que estas condiciones son fundamentales para comprender las desigualdades en salud.

Por ello, dos personas con un mismo diagnóstico médico pueden presentar situaciones sociales completamente diferentes. Una enfermedad neurodegenerativa, un cáncer, una enfermedad crónica o un trastorno mental grave no determinan por sí mismos una situación de vulnerabilidad. Será la interacción entre la enfermedad y el contexto vital lo que determinará la complejidad de la situación y las necesidades de intervención.

La complejidad social como objeto de intervención del Trabajo Social Sanitario

Este cambio implica también una transformación en la manera de entender la práctica del Trabajo Social Sanitario. La intervención no debe limitarse a responder a una demanda concreta o a gestionar una necesidad puntual, sino que debe partir de una valoración social sanitaria integral, capaz de identificar necesidades, pero también capacidades, recursos personales, estrategias de afrontamiento y factores de protección (Colom Masfret, 2012).

Esta mirada se relaciona con los modelos contemporáneos de atención centrada en la persona, que defienden la participación activa de las personas en las decisiones que afectan a su salud y su proyecto de vida (OMS, 2016). Como han señalado autores como Beresford (2013), superar modelos asistencialistas implica reconocer a las personas como sujetos activos con experiencia y capacidad de participación.

La complejidad social obliga a superar una visión centrada exclusivamente en el déficit. Comprender una situación social compleja no consiste únicamente en identificar problemas, sino también en reconocer fortalezas, recursos disponibles, vínculos significativos y oportunidades de intervención. Esta perspectiva permite diseñar respuestas más ajustadas a la realidad de cada persona y favorece una atención más respetuosa con su autonomía y sus proyectos de vida.

Complejidad social, atención integrada y retos de los sistemas sanitarios

La complejidad social plantea, además, un reto organizativo a los sistemas sanitarios. Los modelos asistenciales fragmentados muestran limitaciones para responder a personas con multimorbilidad, dependencia, fragilidad o situaciones sociales complejas. Por ello, diferentes autores han defendido la necesidad de modelos integrados de atención capaces de conectar las respuestas sanitarias y sociales (Leutz, 1999; Tinetti et al., 2012).

El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, la diversidad de estructuras familiares y la creciente desigualdad social están generando escenarios cada vez más complejos. En muchos casos, las necesidades de las personas no pueden resolverse únicamente desde una perspectiva clínica, sino que requieren una comprensión integral de los factores sociales que condicionan su salud y bienestar.

Hablar de complejidad no significa aceptar la imposibilidad de intervenir, sino reconocer que las respuestas simples son insuficientes ante realidades humanas complejas. Implica disponer de profesionales con capacidad analítica, formación especializada y herramientas de valoración que permitan comprender la interacción entre enfermedad y contextohttps://enfocatss.com/determinantes-sociales-en-salud-o-riesgo-social/; https://enfocatss.com/determinantes-sociales-historia-clinica/

La complejidad social: El valor de la valoración social sanitaria en los resultados de salud

En este escenario, el Trabajo Social Sanitario tiene una aportación específica e insustituible: proporcionar una lectura experta de cómo las condiciones sociales condicionan la experiencia de enfermedad y cómo la intervención sobre el entorno puede modificar los resultados en salud.

La valoración social sanitaria permite identificar riesgos que a menudo permanecen invisibles en las exploraciones clínicas tradicionales: situaciones de sobrecarga familiar, aislamiento social, dificultades económicas, barreras de acceso a los servicios, conflictos relacionales o ausencia de apoyos para sostener los cuidados. Del mismo modo, permite reconocer factores protectores que pueden convertirse en elementos clave para la planificación de la intervención.

Superar la expresión “caso social” no supone únicamente un cambio de vocabulario. Supone un cambio epistemológico y profesional: pasar de una mirada centrada en el problema de la persona a una comprensión de la salud como un fenómeno determinado por trayectorias de vida, relaciones sociales y estructuras sociales.

La complejidad social no es una característica de las personas. Es el resultado de la interacción entre condiciones de salud, circunstancias vitales y contextos sociales. Comprender esta realidad constituye una de las principales aportaciones del Trabajo Social Sanitario y uno de los retos fundamentales para construir sistemas de salud verdaderamente integrados, equitativos y centrados en las personas.

Bibliografía

Beresford, P. (2013). From «other» to involved: User involvement in research: An emerging paradigm. British Journal of Social Work, 43(6), 1049–1064.https://doi.org/10.1080/2156857X.2013.835138

Colom Masfret, D. (2012). El diagnóstico social sanitario. Editorial UOC.

Engel, G. L. (1977). The need for a new medical model: A challenge for biomedicine. Science, 196(4286), 129–136.
https://www.science.org/doi/10.1126/science.847460

Leutz, W. N. (1999). Five laws for integrating medical and social services: Lessons from the United States and the United Kingdom. The Milbank Quarterly, 77(1), 77–110.
https://doi.org/10.1111/1468-0009.00125

Marmot, M., Allen, J., Goldblatt, P., Boyce, T., McNeish, D., Grady, M., & Geddes, I. (2010). Fair society, healthy lives: The Marmot Review. Institute of Health Equity.
https://www.instituteofhealthequity.org/resources-reports/fair-society-healthy-lives-the-marmot-review

Tinetti, M. E., Fried, T., & Boyd, C. M. (2012). Designing health care for the most common chronic condition: Multimorbidity. Journal of the American Medical Association (JAMA), 307(23), 2493–2494.https://doi.org/10.1001/jama.2012.5265
World Health Organization. (2008). Closing the gap in a generation: Health equity through action on the social determinants of health. Final report of the Commission on Social Determinants of Health. World Health Organization.
https://www.who.int/publications/i/item/WHO-IER-CSDH-08.1

World Health Organization. (2016). Framework on integrated, people-centred health services. World Health Organization. https://iris.who.int/bitstreams/b9255110-41d4-45e0-83b1-ea4c12fcf602/download